Recomendación: ★ ★ ★ ☆ ☆
El Ejido de San Juan es un núcleo de vida rural y natural en Tlalmanalco que representa la conexión más profunda del municipio con el majestuoso Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl. Este poblado, enclavado en las faldas de la sierra, no es solo un asentamiento agrícola, sino una puerta de entrada a los densos bosques de pino y oyamel, y un bastión de tradiciones que se niegan a desaparecer.
La identidad del Ejido de San Juan está forjada en la lucha por la tierra y su estrecha relación con el entorno natural:
El Legado Ejidal: Como su nombre lo indica, la comunidad se constituyó bajo la figura de Ejido, lo que subraya la importancia histórica de la posesión colectiva de la tierra para el sustento agrícola y forestal de sus habitantes. Esta estructura social ha permitido una relación más directa y comunitaria con el manejo de sus recursos naturales.
Custodios del Bosque: El Ejido de San Juan, al igual que otras comunidades cercanas, se desempeña como un guardián de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional de los Volcanes. Sus miembros han sido históricamente los responsables de la silvicultura, el cuidado del agua que baja de los volcanes y la preservación de los senderos boscosos.
Tradición Devocional: El corazón del Ejido late al ritmo de su fe, celebrando con especial fervor la Fiesta Patronal de San Juan Bautista cada 24 de junio, una manifestación de color, gastronomía y danzas que refleja la profunda identidad del pueblo.
Aunque no siempre cuenta con grandes infraestructuras turísticas, el Ejido de San Juan ofrece una experiencia auténtica de ecoturismo de naturaleza y aventura, valorada por quienes buscan tranquilidad y contacto genuino con el medio ambiente:
Senderismo y Montañismo: El Ejido es un punto de partida para exploraciones y rutas de senderismo que se internan en los bosques de alta montaña. Es el lugar ideal para apreciar el paisaje que ha sobrevivido a lo largo de siglos, con aire puro y vistas privilegiadas del "Gigante Dormido", el Iztaccíhuatl.
Ecosistemas Vivos: Es una zona rica en biodiversidad, ideal para el avistamiento de flora y fauna local. Los visitantes pueden experimentar la tranquilidad de la montaña, lejos del bullicio de la ciudad.
La cercanía del Ejido con otros centros ecoturísticos consolidados dentro de Tlalmanalco (como el Parque Ecoturístico Tlalmanalco o Dos Aguas) permite a los visitantes complementar su estancia con experiencias de adrenalina, aprovechando la infraestructura de la zona boscosa:
Los habitantes del Ejido mantienen vivas las tradiciones locales, especialmente las relacionadas con la producción artesanal y la gastronomía del campo:
Artesanías con Fibras Naturales: En Tlalmanalco, y por extensión en sus ejidos, se trabaja la pelilla, el ocochal y la hoja de maíz, materias primas que se obtienen del bosque para crear adornos y objetos decorativos.
